Beneficios a largo plazo de evitar premios y castigos.

Actualizado: jun 18




Estoy muy feliz de volver a escribir después de un lapsus de ausencia y de falta de inspiración para por fin volver después de un fin de semana que me dejó mucho en todos los sentidos.

Este fin de semana tomé la certificación para ser facilitadora y educadora de padres en Disciplina positiva. Antes de la certificación tomé el taller para padres y me gustó mucho lo que descubrí y aprendí, sin embargo una parte de mi se negaba a convertirse en facilitadora porque tenía la creencia de que debería de hacerlo hasta que llevara al 100% la disciplina en casa y entonces, solo entonces sería capaz de compartir con más familias.

Una amiga y compañera de trabajo muy querida y sabia me dijo algo que me marcó y que hizo que la espinita que ya estaba clavada y que me hacía utilizar algunas herramientas de DP en el día a día, fuera el detonante de inscribirme a la certificación. Mi amiga me dijo que la disciplina positiva es muy noble, que permite entrenamiento y aprendizaje a la par de la enseñanza, también me dijo que el certificarme me haría compartir y querer aplicarla todo el tiempo en mi casa. Lo pensé, investigué y dije ahora o nunca y por fin me inscribí.

Hay muchas cosas que quisiera compartirles de todo lo que aprendí, pero hoy escribiré en específico las ventajas a futuro que se obtienen cuando eliminas los premios y castigos de la vida de tus hijos.

Los premios son alabanzas que en el momento los harán sentirse amados, aceptados, con sentido de pertenencia, pero ese sentimiento durará poco y se deberá de llenar con otra recompensa, otro aplauso, otra galleta, otra medalla, otra palmada. Cuando los premios se utilizan para que los hijos cumplan con sus responsabilidades, no se les está dando realmente esa responsabilidad, ya que el día que no se les de el premio ellos asumirán que podrán no hacer aquella consigna y conforme vayan creciendo el premio que pedirán será mayor.

Los castigos por otra parte les enseñan que la consecuencia es inmediata, pero muchas veces esa consecuencia no está ligada al tema central que detonó el castigo, por lo tanto no hubo un aprendizaje. Por ejemplo: el niño no guardó sus juguetes y por eso no se le llevará a la clase de futbol. No hay una relación entre una cosa y la otra, el niño aprenderá que debe de guardarlos si no quiere perderse la clase no porque asuma que es una de sus responsabilidades. Otro ejemplo es castigar quitando la tablet porque se usó más tiempo del debido y no terminó la tarea, el niño tuvo una consecuencia pero no hubo un aprendizaje ya que no se le otorgó alguna herramienta para medir o avisar que ya se iba a terminar el tiempo y tampoco se estableció el horario en el que realizaría sus tareas ni los días de la semana que podría utilizarla.

La disciplina positiva nos invita a establecer rutinas y acuerdos para que los niños de esta forma puedan anticipar que actividad sigue y por medio de los acuerdos conozcan sus responsabilidades y posibilidades. Establecer un acuerdo puede ser basado opciones que le brinde el adulto y con un establecimiento de límites. Algo más que me gustaría enfatizar es que la disciplina positiva se basa en el respeto pero siempre va de la mano de la amabilidad y de la firmeza.

Te invito los siguientes días a eliminar los premios y los castigos, a analizar las consecuencias que enseñas y a establecer acuerdos con ellos, ¿Cómo lo puedes hacer? Te quiero compartir lo que me recuerdo y me funciona a mi cada vez que quiero volver al castigo y al premio: ¿Cómo trato a mis compañeros de trabajo? ¿Cómo reacciono con mis amigas cuando me platican que se equivocaron en algo? ¿Cómo oriento a la gente en consulta y cómo los ayudo a establecer un plan y fijar metas? Definitivamente no utilizo con ellos estas dos estrategias, utilizo preguntas que ayuden a centrar en el tema principal, que ayuden a establecer una meta, a responder que emoción o sentimiento está presente y a evitar la culpa. Eso mismo hago con mis hijos y ese es y será mi balance.

Gracias por leer y por estar aquí.

Gaby


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