La vida a tu lado... | Mi hijo cumple 4


Como ya es tradición hoy dedico este escrito a mi hijo Daniel que cumple años.

Como ya les he contado el embarazo de él no fue nada fácil porque hubo de todo y las últimas 2 semanas fueron muy difíciles porque no me sentía bien, tenía muchos malestares entre ellos disfunción de la sínfisis púbica (te invito a buscarlo en google) y algo dentro de mi me decía “va a nacer antes” y así fue, nació de 36 semanas.

Es curioso pero a él desde que estaba en mi vientre ya lo conocía. No dejaba de moverse un segundo, ni cuando yo estaba caminando o parada dando clases. Sentía que se estiraba a sus anchas y había momentos en los que estaba segura que me rompería la fuente o una costilla. Probablemente pienses ¡Qué exagerada Gaby! Pero déjame que te platique que unos años después de que nació y de sentir un dolor recurrente muy fuerte en el abdomen del lado izquierdo al hacer esfuerzos o cuando recibía un golpe sin querer por parte de alguno de mis hijos decidí ir al traumatólogo y me diagnosticó: Costocondritis.

¿Y qué es la costocondritis? La costocondritis es una inflamación del cartílago que conecta una costilla al esternón (auch).

Lo bueno es que no es nada grave, lo malo es que el doctor me dijo el dolor puede permanecer hasta por 10 años, lo mejor es que se me quitó meses después del diagnóstico (3 años después de que naciera).

En fin, a lo que iba es que algo dentro de mi me decía que no llegaríamos más allá de la semana 38. Y así fue mi niño decidió que el día que cumplíamos la semana 36 era un buen día para nacer.

En esta ocasión no entraré en detalles del nacimiento porque ya escribí de eso antes en estos dos posts: De bebé a toddler y mi segundo hijo, pero si en lo que significó para mi convertirme en mamá de dos.

Desde el embarazo me preguntaba ¿Cómo le voy a hacer con dos hijos?, cuando me despedí de mi hija para ir al hospital sentí nostalgia por saber que era el último momento en el que sería la hija única y sentí miedo por pensar ¿Y si me pasa algo?. Afortunadamente las contracciones me mantenían ocupada y ya dentro del quirófano al estar rodeada del equipo médico en el que tanto confío, todo fluyó.

Ese primer momento en el que me lo trajeron y lo conocí fue maravilloso, poder ver que después de meses de incertidumbre lo habíamos logrado, él estaba sano, pesaba lo suficiente para no estar en incubadora y ahí estábamos los conociéndonos a la luz del quirófano.

El momento en el que se conocieron Caro y él lo tengo tan grabado en mi memoria porque es de esos momentos en los que sientes que te va a explotar el corazón de felicidad. Y la vida con dos fue más sencilla de lo que creí, todo fluyó, él se subió a nuestro barco y adaptamos rutinas para ambos.

Daniel ha venido a este mundo a enseñarnos a su papá y a mi que la vida se disfruta, se goza, se vive con mucha intensidad, que a veces hacer cosas sin pensar está bien y otras tantas resulta peligroso. Él le ha dado sazón de adrenalina a nuestra vida y nos ha vuelto más ingeniosos para comunicarnos con él. También nos ha demostrado que cada bebé, niño y persona tenemos nuestros propios tiempos, que no debemos de compararnos con el de a lado porque si no probablemente serían pocos los logros, pero que si debemos compararnos con nosotros mismos y valorar cada esfuerzo, cada meta alcanzada. Es un remolino que sube y baja, brinca y no se deja de mover, pero es el más tierno cuando te ve con sus ojitos tristes (el ojo triste es de los Herrera) y te dice: Te amo.

Si pronto te vas a convertir en mamá de uno, de dos, de tres o más, no tengas miedo lo más poderoso que tiene una mamá es su instinto y ese se activa desde el primer momento en el que rozas su piel y besas sus mejillas.

¡Feliz cumpleaños mi Dany! Solo pido le pido una cosa a Dios: Que te regale muchos años de vida y los vivas haciendo lo que tú quieras pero que te haga feliz. Te ama, mamá.


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