• Gabriela Herrera

Ser papá es...


"Un HOMBRE es realmente RICO cuando sus HIJOS corren a sus BRAZOS aunque sus MANOS estén VACÍAS".

Son las 3:00 a.m. y estoy alimentando a mi bebé que ha nacido hace 4 días. Lo hago repetir, cambio su pañal, lo arrullo, le canto una canción y lo acuesto a dormir. Al día siguiente, repito esto cuantas veces puedo, lo baño y lo recuesto sobre mi pecho.

Cuatro meses han pasado y mi hijo se ha enfermado. Paso la noche en vela y aunque estamos los dos a cargo, siento impotencia de no poder curarlo rápidamente, tener que esperar a que la temperatura ceda y que los medicamentos hagan efecto.

Han comenzado a salirle los dientes y su sueño nocturno el cual ya era parejo y sin interrupciones, ahora tiene episodios de llanto por lo que mi sueño también se ve interrumpido. Ya pasará me repito mientras veo en el reflejo del espejo que las ojeras bajo mis ojos se han vuelto un antifaz permanente.

Ya gatea y hay que protegerlo de todo peligro por lo que el piso debe de mantenerse lo más limpio y libre de objetos que puedan hacerle daño. Nos turnamos entre los dos para cumplir esta misión.

Ha vuelto a enfermarse y hay que ir a urgencias en la madrugada. Mi corazón está “apachurrado” y siento un nudo en mi garganta.

Ahora ya camina y parece un remolino que no quiere parar. Hay que tomar más precauciones, instalar o quitar objetos.

Por el trabajo debo viajar dos semanas seguidas. No sé que haré tanto tiempo sin verlo, ¿se olvidará de mi si es tan pequeño?, ¿estarán bien sin mi?. Debo ser fuerte.

Ahora tengo dos hijos. Todo es más cansado al tener a dos personitas en casa a los cuales atender, pero me gusta jugar con ellos, darles besos, contarles cuentos, cantarles, llevarlos de paseo, ver películas, jugar juegos de mesa y jugar soccer. ¿De dónde obtienen tanta energía? Parece que no se les agota nunca la batería y yo con todo y el cansancio hago todo esto solo por verlos reír sin parar.

El mayor termina el kínder y trato de no llorar, pues estamos rodeados de padres, madres y maestras, pero muchas imágenes pasan por mi cabeza: cuando era tan pequeño y lo sostenía entre mis brazos, su primer cumpleaños, su primer día de escuela.

Terminó la primaria, si, así de rápido. No fue fácil pues a veces se le tenía que explicar de muchas formas el mismo tema que no comprendía mientras se le enseñaba a leer al pequeño.

Se va de fiesta por primera vez el mayor y el menor pasa la primera noche fuera de casa en una pijamada con sus amigos. Están creciendo tan rápido. Les recuerdo que estoy a una llamada de distancia y que si me necesitan iré por ellos no importa la hora (lo digo más para mi tranquilidad que para la de ellos pues están felices por sus salidas). Nosotros, los padres de los niños, estamos solos en casa extrañando el ruido que genera ese par y mirando los celulares cada 2 minutos.

Hoy celebramos el día del padre y mis hijos han preparado una gran sorpresa para mi. Aún recuerdo sus primeros trabajos manuales en los que me hacían garabatos o imprimían con pintura sus manos y me decían que yo era el mejor papá del mundo. No sé si he sido el mejor, pero si sé que siempre he estado ahí para ellos, soy su fan número uno y no me pierdo ningún momento con ellos. Me he esforzado por ser su padre, confidente, protector, proveedor y ejemplo.

Hoy que ya son adultos y se han convertido en padres me han dicho que están orgullosos de mi y de lo bien que lo he hecho. Nadie dijo que sería fácil, pero sí que ha valido la pena.

A ti que eres un papá joven te daré unos consejos. Mantente presente en sus vidas, permite que expresen sus sentimientos y emociones sin reprimirlos por el género al que pertenezcan, ve a todos sus eventos y si no puedes, hazles saber lo orgulloso que estás de ellos.

Si vives con su madre, ámala, cuídala y ayúdala en todo lo referente a los hijos, esto es la mejor forma de mantener a la familia unida y que ellos tengan un ejemplo a seguir tanto de madre como de padre. Si no vives con ella, respétala pues así aprenderán a respetar a todas las personas y a las decisiones que las personas toman en su vida.

Recuerda darles más calidad que cantidad. Haz que confíen en ti aún y cuando sepan que los tendrás que reprender si es necesario. Jamás les faltes al respeto pues esto derrumbará la imagen de super héroe que tienen de ti. Juega con ellos a lo que sea sin permitir que se apodere de ti la vergüenza, enséñalos a hacer una carne asada, a cambiar una llanta, a pintar una pared, a cocinar, a lavar los platos y la ropa, a ser independientes, a tomar buenas decisiones, a que sus cuerpos sean fuertes y sus corazones nobles.

Enséñalos a que siempre podrán regresar a ti, pase lo que pase y a que cuando ya no estés, al recordarte sonrían por saber que siempre estuviste ahí y por los recuerdos que dejaste grabados en ellos.

Hoy quiero felicitar a todos los padres cercanos a mí: mi papá, mi suegro, mi hermano, mi cuñado, mis tíos, primos, amigos pero en especial quiero felicitar al papá de mis hijos.

Gracias por tu entrega, por estar ahí para ellos al pie del cañón, por hacerlos reír, por contarles cuentos, por enseñarles lecciones de vida, por enseñarles a valerse por sí mismos. Gracias por ser su fortaleza, por hacerlos sentir seguros, por ayudarme en todas las labores de la casa y relacionadas a ellos. Gracias por ser pieza fundamental en su vida y por ser su ejemplo, ese en el que se basen el día de mañana si desean convertirse en padre o madre.

Este camino de la paternidad no hubiera sido lo mismo sin ti. Simplemente ¡gracias!

¡Feliz día del padre!

Con cariño para ustedes,

Gabriela

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