• Gabriela Herrera

El verdadero postparto: 2) Mi encuentro conmigo... y contigo.


"Ella está parada frente al espejo observando su reflejo. Él desea volver a tocarla".

Llega el día en el que vas a tener a tu bebé, te observas en el espejo admirando el tamaño de tu barriga y la acaricias porque sabes que será la última vez que la verás. Ya sea que nazca por parto o cesárea, las emociones están a flor de piel. Aunque los nervios pueden aparecer tanto para una primeriza como para aquella que tendrá al cuarto hijo, por lo menos después del primero nos reconforta saber a lo que se enfrenta una al llegar a la maternidad y al volver a casa. Pero a todas nos despierta temores la llegada de un nuevo integrante, como la adaptación a la nueva rutina o simplemente a que algo nos pase. Ya nació el bebé y los cambios físicos son evidentes.

Así inicia lo que llamo "Mi encuentro conmigo", tenemos un cuerpo que dio vida, pero que es diferente al de hace unos meses.

La primera vez que te paras después de que nace, hay que aprender otra vez a nivelarse, ya que hace apenas unas horas éramos unas expertas en caminar como un lindo pingüinito para que nuestro cuerpo soportara el peso que había en el estómago y al ya no tenerlo, tenemos que balancearnos de forma distinta.

Podemos tener dos visiones distintas sobre nuestro vientre: 1) Sentir que está completamente plano o 2) sentir que aún tenemos un bebé dentro.

Los pechos, que probablemente ya habían crecido en el embarazo, ahora se vuelven más grandes debido a la producción de leche. La barriga que antes era grande y tensa, ya no está grande pero está flácida. Tenemos heridas que necesitan sanar, dolores, alguna que otra estría nueva y probablemente los pies sigan hinchados.

Los días se vuelven lentos, ya que quisiéramos a la semana volver a usar los jeans que tanto nos gustaban antes de embarazarnos. Sin embargo, nuestro cuerpo se está recuperando y desinflamando, ya que durante el embarazo los órganos se acomodaron de forma distinta para alojar al bebé y brindarle más espacio. Te ves al espejo y pacientemente repites: todo volverá a la normalidad mientras te embarras todas las cremas y remedios para acelerar el proceso. Si utilizas faja, puede ser que pase por tu mente no quitarla nunca, esperando que cuando lo hagas, todo haya vuelto a la normalidad (tengo un tema con las fajas postparto y algunas anécdotas que después compartiré).

Al paso de dos o tres semanas puede ser que tengamos ojeras, que nos sintamos agotadas viviendo dentro del ojo de un huracán y aún estamos conociendo a nuestro bebé y adaptándonos a él/ella. Si te vas a reincorporar a tu trabajo y vives en México, sabes que solo tienes 45 días para estar con tu él/ella antes de volver (si es que no moviste las fechas de tu incapacidad), lo cual a muchas nos genera angustia por dejarlo tan pequeño.

Poco a poco nos vamos familiarizando con nuestro nuevo cuerpo y nos metemos en la cabeza que todo el cambio valió la pena al ver a esa pequeña personita a nuestro lado. Luchamos diario contra el fantasma de la depresión postparto tratando de mantenerlo lo más alejado posible y tratamos de fluir. (Si quieres leer más sobre qué es la depresión postparto y como detectarla a tiempo da click aquí)

Al dar el alta el médico después de la cuarentena o puerperio, significa que ya es momento de reanudar nuestra vida en todos los sentidos: podemos volver a manejar, volver al trabajo, comenzar a hacer poco de ejercicios cardiovasculares, lentamente sin forzarnos y también nos da luz verde para volver a tener relaciones.

Aquí comienza lo que llamo "Mi encuentro contigo".


Para algunas parejas el embarazo no hace diferencia en cuanto a su vida sexual y continúan activos. Para otras, la cuestión sexual disminuye o desaparece, dependiendo de las complicaciones que existieran en el embarazo.

Al vivir en una constante adaptación y a cargo de una nueva personita que demanda mucha atención y tiempo, puede ser que sientas que no hay un momento ideal para hacerlo y que no existe ni un solo minuto disponible en el día. Aunado a esto, podemos sentirnos algo incómodas con nuestro nuevo cuerpo, encontrándolo poco seductor o deseando únicamente cubrirlo con prendas holgadas para que nadie lo vea (mucho menos lo toquen).

Este proceso es difícil, en algunas mujeres puede convertirse un conflicto fuerte que acecha constantemente y en los hombres el conflicto puede radicar en el temor a lastimar la herida de la cirugía (si fue cesárea) y en otros, si fue parto, pensar que de ahí hace unas semanas salió un bebé, lo cual puede llegar a crear o recrear imágenes mentales que maten la pasión.

Mis consejos para la pareja después del puerperio son:

  • Tengan la paciencia para encontrarse, pero ¡háganlo!. Las relaciones sexuales aún y cuando estemos agotados, nos ayudan a conectarnos nuevamente como pareja, a liberar hormonas que nos hagan sentir felices (endorfinas y oxitocinas) y a tener otro pretexto para dormir plácidamente el tiempo que el bebé nos lo permita.

  • Busquen la forma de estar solos por lo menos dos horas y por favor sean muy creativos. Se necesitará esa creatividad ya que si no el cansancio los vencerá antes de completar la misión. Busquen el momento idóneo y entre los dos traten de que ese momento sea especial.

  • Hablen, no pierdan la comunicación en este sentido y sean sinceros sobre lo que sienten.

  • Hombres sean pacientes, amorosos y realcen las cualidades de su mujer, créanme ¡lo necesitamos más que nunca!.

  • Mujeres si no quieren tener relaciones únicamente por inseguridad sobre su cuerpo, por favor dejen de lado todos esos pensamientos y ¡disfruten con su pareja! Para ellos todo esto también es nuevo, también viven en el ojo del huracán, también están cansados y ellos y nosotras necesitamos de un momento de recreación y esparcimiento.

  • Si pasan los meses y por alguna razón no han podido reencontrarse sexualmente, es importante que lo hablen con el médico.

El postparto no es fácil, el encuentro conmigo y contigo tampoco es fácil, pero TODO será más llevadero si los dos se comprometen, se apoyan, se alientan y sobretodo se aman. ¡Así que, a ponerse las pilas!

¿Tienes dudas sobre este u otros temas? Escríbeme en el apartado de CONTACTO.

Gracias por leerme,

Gabriela

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