La muerte en la vida


Esta semana asistí a dos funerales, justo en la semana en la que los mexicanos recordamos y honramos a los muertos.

El año pasado en el artículo "El dolor de tu partida", hablé sobre la pérdida de un ser querido, sobre como explicárselo a los niños y las etapas del duelo; sin embargo después de estos sucesos comprendí que hay mucho más para escribir.

En el velorio #1 una amiga, su amiga y yo llegamos a la conclusión de que se les debe de hablar a los niños de la muerte, hablarles de que es parte de la vida y cuando hay una pérdida significativa en la familia se debe de respetar el duelo de cada uno, pero sobre todo, se debe de pedir ayuda profesional y si es necesario llevar una terapia familiar. Otro punto importante que resaltamos es que los niños también necesitan despedirse, cerrar el círculo y cada considero que cada padre de familia decidirá de acuerdo a sus creencias como hacerlo. 

En el velorio #2 escuché a varias personas referirse a la muerte "ideal" a aquella que te llega sin darte cuenta, sin haber sufrido, así de repente.  Para mi ésta siempre había sido la peor porque pensaba que no da oportunidad de despedirse.  Pero fue hasta hace muy poco que comprendí que finalmente la muerte es algo que de alguna u otra forma a todos nos pasará. Probablemente estés pensando ¿Apenas te diste cuenta?. No, es algo que sabía pero que mi consciencia no quería asimilar porque para serte sincera me daba mucho miedo pensar en ello.  Poco a poco lo he ido superando y comprendiendo que no se puede vivir pensando en cuando, como o donde te morirás, que es mucho más divertido vivir y disfrutar el momento.

Al escuchar en estos dos velorios (porque los dos señores murieron repentinamente y de forma similar) que la gente consolaba a los familiares hablando sobre la bonita muerte que tuvieron, comprendí que muchos no le tememos a la muerte en sí, tememos a enterarnos en algún momento  de la vida que vamos a morir, que ya no habrá más que hacer, que el tiempo se acabó, que los planes a futuro no se podrán cumplir.  Tememos a dejar a los nuestros y sobre todo a sufrir y que sea doloroso ese proceso.

No soy tanatóloga, ni cerca estoy de serlo, pero creo que mientras la hagamos parte de nuestra vida y de nuestros planes, nos mantendremos más presentes. No podemos pasar la vida obviando que esto sucederá y si tenemos hijos necesitamos planear lo que pasará con ellos si esto sucediera repentinamente o a largo plazo, pensar a quien se los dejaríamos, si podríamos dejar dinero ahorrado para su futuro y especificar beneficiarios  si tenemos algún o algunos bienes. 

Me está costando mucho escribir este artículo más de lo que creí ya que ideas vienen y van, sentimientos florecen y pensamientos bloquean.  Estoy intentando con todas mis fuerzas llegar al punto que tengo en mi cabeza y que aún no logro aterrizar en palabras.

Después de unos minutos de mirar el teclado y de analizar mis pensamientos pienso que entre más estemos presentes hoy, más gocemos de cada momento bueno y malo, podremos sobrellevar una pérdida y ver a la muerte como algo natural.

El mantenernos presentes nos hace valorar cosas que en otro momento serían insignificantes, nos hace dejar atrás pensamientos negativos y rencores para avanzar sin cargas. El estar presente no significa que no dolerá cuando falte alguien, pero si nos dejará un sentimiento de paz o de tranquilidad, contrario a la culpa que se siente cuando no se le dedicó tiempo a la persona fallecida. 

Mi conclusión es: Vivamos y disfrutemos, dejemos a un lado el que dirán. Lo dice alguien que siempre deseó ser una mujer ejemplar para los ojos de los demás y que hoy se plantea muy seriamente que el día que se muera le gustaría que la gente dijera: Siempre hizo lo que quiso y como lo disfrutó.

Gaby Herrera

P.D. Estoy leyendo con ironía que pensé escribir en este artículo que implica la muerte, el dolor, la ausencia y al final me enfoqué en mejor vivir la vida. 

Gracias Luis por darme la idea de escribir esto y por confiar en que encontraría las palabras para hacerlo.

#vida #duelo

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