• Gabriela Herrera

¡Feliz cumpleaños mi niña!


Hoy estamos de fiesta porque celebramos la vida de mi hija que cumple 6 años y vaya que ha sido un camino muy divertido y lleno de ternura.

Después de 6 meses de intentar un embarazo, en Noviembre del 2010, después de un retraso de una semana y dos pruebas que salieron negativas, por fin obtuvimos el positivo. El miedo se apoderó de mi cuando supe que nacería en julio, ese mes que era sinónimo de tristeza.

Como papás primerizos todo era nuevo para nosotros y este embarazo fue de lo más lindo ya que no tuve ningún síntoma, bueno sí, MUCHA HAMBRE. Fuera de eso, la únicas dos sorpresas que tuvimos fueron escuchar al doctor decir que tendríamos una niña (los dos estábamos seguros que sería niño) y en la semana 36 tuve un accidente en mi casa en el que me lastimé la espalda y esto ocasionó que empezaran contracciones por lo que tuve que ir de urgencia al hospital. Afortunadamente el equipo de mi Dr. Daniel Méndez, hizo su magia y lograron controlar las contracciones, lo que me llevó a un reposo casi absoluto y medicamento para lograr pasar la semana 38.

Cuando mi doctor me dijo que la bebé estaba completamente sentada y que por las contracciones (que siguieron pero espaciadas) lo mejor era programar una cesárea. Mi mundo se derrumbó ya que yo siempre había sido pro-parto y realmente no quería pasar por la cirugía. Así que por cuestiones tanto del médico como nuestras, la fecha sería el 15 de julio. Nuevamente el miedo se apoderó de mi al pensar que un día como ese, perdí a mi abuelo materno, a mi abuelo que tanto quise y al que tantos años le lloré. Sin embargo, traté de pensar positivo y de creer que era por algo bueno.

En el pasado, el mes de Julio era un mes difícil para la familia, ya que en este mes, en diferentes años fallecieron dos familiares: mi hermana mayor siendo una bebé de apenas 1 mes y medio y mi abuelo Paco.

Así que con nervios, miedo, emoción... el 15 de julio del 2011 salimos de la casa rumbo al hospital, listos para recibir a nuestra muñeca. En ese

hospital no dejaban entrar al papá al momento del nacimiento lo cual hizo que mis nervios estuvieran a 1000 cuando me despedí de él.

Todo era nuevo para mi, la epidural, sonda, quirófano (nunca me habían operado), me amarraron los brazos, tenía la boca seca, sentía taquicardia y entraba y salía personal que hacían que me sintiera en un desfile (y no de modas precisamente). El anestesiólogo el cual no recuerdo su nombre solo su apellido "Dr. Peña (Peñita me pidió decirle), se acercó a mi, pidió a una enfermera que me diera agua para humedecer mi boda, me tomó de la mano y me dijo: "Señora Gaby, ya casi nace su bebé, todo va a estar bien". Segundos después mi doctor se asomó para decirme ¿Lista? Ya va a nacer tu beba.

Sentí por primera vez el movimiento que les describí en el post dedicado a mi hijo, ese que parece que se apalancan del gato hidráulico y la escuché llorar.

Las lágrimas no dejaban de brotar pues en ese momento sentí que me relajé, sentí una emoción que no puedo explicar en palabras pero que creo es una mezcla del amor más grande, más fuerte y paz, paz por saber que estábamos bien y que por fin la podría ver. Una de las enfermeras la acercó a mi y la besé mientras le hablaba para que escuchara mi voz. Al verla pensé <Eres lo más bonito que he visto>.

Después de terminar la cirugía y estar en la habitación, comenzó la larga espera pues la pequeña no regulaba la temperatura lo que hizo que se demoraran más tiempo en llevarla con nosotros. Por fin escuché "ahí viene" y ese momento lo recuerdo perfecto y en cámara lenta: Entró en su cunita envuelta en una cobija beige con un gorro del mismo color. La enfermera la cargó y me la puso entre mis brazos. Nuevamente las lágrimas no se hicieron esperar y mi corazón estalló de emoción al sentirla ahí conmigo. No sé cuanto tiempo pasó pero recuerdo que analizamos cada facción y lo que más llamaba nuestra atención era su boca, una boca tan peculiar, tan carnosa, la cual mi mamá logró identificar diciendo: ¿Ya viste su boca? El labio superior es igual a la de tu abuelo Paco.

Ahí comprendí que la vida a veces te hace pasar por momentos tristes, pero que en algún momento todo se compensa. Ese día que era tan doloroso para mi, se convirtió en uno de los días más felices de mi vida y la vida / Dios / el universo (quien cada quien crea) me regaló que mi princesa tuviera un rasgo similar al de mi abuelo.

Ahí comenzó esta aventura de ser padres, de aprender conforme la marcha, de comprender que la teoría dice una cosa pero que en la práctica cada uno hacemos lo que se amolda a nuestra vida / rutina y lo que creemos que es lo mejor. Ahí comenzó la aventura llena de ocurrencias, risas, rosa, brillos, princesas, disfraces, canciones, estrés (ya que el primer año de vida se enfermó de TODO) y para mi, la de romper esquemas para separar mi profesión de mi rol de mamá.

Mi niña:

Hoy cumples 6 años, ¡por fin llegó tu día!, ese que tanto esperaste y anhelaste desde el 16 de julio del año pasado y para el cual tienes dos meses haciendo cuenta regresiva. Físicamente eres igualita a tu papá pero en esto eres igual a mi: ¡nos encantan los cumpleaños!.

Quiero que sepas que estos 6 años han sido los mejores de mi vida. Tu llegada a este mundo fue en el momento preciso en el que como familia necesitábamos aferrarnos a la esperanza, a lo positivo, a comprender que para todo hay un tiempo, que una fecha específica puede pasar de la tristeza a la alegría y tu llegada me llenó de un amor que no conocía: el amor por un hijo.

Tus ojos grandes y expresivos que desde siempre me han cautivado, me enseñan cada día a ver la vida desde tu perspectiva.

Eres una niña muy noble, muy platicadora, capaz de hacer cuestionamientos elevados cuando quieres obtener una respuesta, cariñosa, musical, creativa, divertida, multifacética, con una gran imaginación, sensible y muy tenaz.

Mi niña, mi chiquita, mi princesa, mi corazón hermoso, mi caroleta, mi amor chiquito y todos los apodos que se me ocurren, no alcanzan a expresar lo que siento por ti. Eres quien me convirtió en madre y quien me recuerda que cada hijo es único, que mi labor y la de tu papá es darles las herramientas necesarias para que el día de mañana puedan salir al mundo con valores, amor, creencias y sueños guardados en la mochila y eres quien derrite mi corazón todos los días al decirme "Te amo, eres la mejor mamá del mundo y la mejor que puedo tener".

Hoy doy gracias por poder verte crecer, ser testigo de tus logros y compañera de tus pasos.

¡Te amo mi niña! ¡Feliz cumpleaños!


Todos los derechos reservados www.gabrielaherrera.mx